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Para entender cómo funcionan los aparatos que hiciste, primero tenemos que contarte algunos secretos sobre el aire (o mejor todavía si querés más sobre gases cómo el aire, no te pierdas Las mil y un formas de inflar un globo y El agua que se escapa)

 

El aire, como todo gas, es una sustancia que ocupa lugar en el espacio. ¿No nos crees? ¡Hacés bien! ¿Cómo te parece que podés probar que el aire ocupa un lugar en el mundo? Te proponemos que experimentes un rato con una bolsa de plástico o con un globo… ¿Convencido? ¿No?

 

Bueno ya te imaginás un poco, entonces, cómo funciona el paracaídas. La tela del paracaídas al bajar se infla de aire e intenta atravesarlo, pero ¡no es tan fácil, Tela amiga! Es como mover la mano (con todos los dedos juntos) abajo del agua, cuesta ¿no? ¡Es el aire, entonces, el que evita que tu muñeco se estrelle contra el piso! ¿Qué pasó cuando le hiciste agujeros a la tela? ¿Muñeco roto? El aire ahora se escapa por los agujeros y la tela no lo puede detener. Si volvemos al ejemplo de las manos, es como empujar el agua con una mano con todos los dedos separados.

Con el globo aerostático pasa algo un poco diferente. Resulta que, además de ocupar espacio, el aire cuando se calienta es más liviano (en realidad es menos “denso” que es algo parecido pero no igual; si querés saber un poco más sobre qué es esto de la densidad y experimentar con líquidos que se comportan raro, leé Burbujas inquietas). Como el aire caliente dentro del globo es más liviano que el que está fuera de él, se eleva por los aires. Los grandes globos aerostáticos que seguramente habrás visto alguna vez tienen justo abajo del globo un gran cañón de fuego que calienta el aire interior. ¡Es como tu secador, sólo que a una escala un tanto más grande!

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